
El diseño no es capricho, es respuesta
A veces, el diseño se confunde con la intención de crear algo nuevo simplemente «porque sí». Sin embargo, mi enfoque en el estudio es muy distinto: el diseño nace para ofrecer soluciones reales. Cuando Eixos Creativa contactó conmigo, no planteaban un cambio de identidad ni una transformación radical de su marca. Mi compromiso es escuchar con atención y potenciar los recursos que el cliente ya posee, sin forzar necesidades inexistentes. El reto era concreto y urgente: una fachada que el tiempo había dejado obsoleta y que necesitaba volver a hablar con su entorno.
Para encontrar el camino, me sumergí en la esencia de sus talleres, en su web y en su forma de trabajar. Observé cómo utilizaban su escaparate como un tablón de anuncios vivo, lleno de carteles en formatos DIN. En lugar de borrar su pasado, rescaté los elementos que ya funcionaban —como su tipografía rounded y su icónico lápiz— para que sirvieran de base en el desarrollo de la nueva imagen. A veces, la mejor decisión es saber qué piezas mantener para que el conjunto cobre sentido.
Una estructura invisible para el caos creativo
La solución técnica surgió de observar el uso cotidiano de sus carteles. Transformé esa costumbre en un sistema: utilicé la proporción áurea para diseñar una rejilla invisible basada en los distintos tamaños DIN. Esta base permite que todos los elementos se anclen con orden y armonía, logrando que la información sea clara sin saturar el espacio.
Sobre esta estructura, el lenguaje del cómic se convirtió en el hilo conductor. El lápiz de Eixos cobró vida como protagonista para narrar la oferta multidisciplinar del centro. A través de viñetas, mostramos cómo un esbozo se convierte en una figura de Honey Clay, cómo se integra en la tecnología y termina en una celebración de creatividad. Es el reflejo fiel de lo que sucede en sus aulas: un proceso donde cada paso suma, sea cual sea el orden en que se decida aprender.
Luz, intimidad y el valor de los comienzos
El diseño también debía resolver un conflicto de convivencia en el espacio. El nuevo escaparate tenía que informar a los transeúntes y, al mismo tiempo, proteger la intimidad de los alumnos durante sus clases. Logramos un equilibrio donde el interior queda resguardado sin perder ni un ápice de la luz natural ni la conexión con el parque interior de la manzana. El diseño permitió que la naturaleza exterior siguiera siendo parte del aula.
Como broche final, este proyecto nos regaló una colaboración especial. Necesitábamos un ilustrador para plasmar este hilo conductor y la casualidad —o la causalidad— nos llevó a @s.taddeus, un joven talento que iniciaba su formación en la Escola Massana. Ha sido su primera incursión profesional y estamos muy satisfechas de haber compartido con él el proceso real de un estudio: los tiempos, el caos creativo y la búsqueda de la excelencia en cada corrección. Apoyar a quienes empiezan con pasión es, para nosotras, la mejor forma de cerrar el círculo de un trabajo bien hecho.









